El fin del fundamentalismo del mercado
Sunday, 01. 11. 2009 – Category: Actualidad
Las turbulencias económicas que asemejan a un thriller financiero sin final previsible, ha llevado a comparar la crisis económica norteamericana con la nueva “zona cero” del capitalismo financiero.
Además, ha provocado la mayor intervención estatal desde la Gran Depresión y es la vara con la que se medirá la política norteamericana el próximo noviembre, cuando los norteamericanos tengan que elegir a su nuevo Presidente.
La presidencia de George Bush pasará a la historia por haber alcanzado los niveles de desaprobación más importantes de la segunda mitad del siglo XX (en ciertos momentos sobrepasaron el 70%); pero también porque enfrentó el atentado terrorista más espectacular y dramático del que se tenga memoria (lo que para muchos significó un cambio en el rumbo de la historia y para otros el verdadero comienzo del siglo XXI), embarcó a su país en una guerra que lo desangra físicamente y financieramente, y deja el país sumido en una crisis financiera que todos relacionan con la de 1929, o sea, de una magnitud también sin precedentes.
Así, “los cientos de miles de millones de dólares” que Henry Paulson, el secretario del Tesoro norteamericano, afirma que costará rescatar el sistema financiero es una cifra que por lo monumental, contiene un buen resumen de lo que está ocurriendo y de lo que se quiere hacer para evitarlo; de la fragilidad del sistema (pero también de su magnitud).
Pero a todos quienes no estamos ligados al mundo de las finanzas nos asaltan otras preguntas cuando ocurren cosas como ésta: ¿por qué rescatar a Wall Street, a bancos como Morgan Stanley o Goldman Sachs, a todos esos nombres tan reverenciados por los economistas, con dinero de los contribuyentes, en este caso norteamericanos pero que perfectamente podríamos ser nosotros? La pregunta no es gratuita, nuevamente en su respuesta encontramos una definición política.
Y todo esto a escasas semanas de las elecciones, contaminando todo el sistema político aún más de lo que ya lo estaba.